HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora el reposo de tu hálito entre los carámbanos y la luna llena, embriagada por el hueso transversado donde tu voz claudica pleitos de brasas que todos esos abriles en la punta del bolígrafo trazaron la exactitud de la destrucción de tu rostro en mi vaso de vino. Cuando suicidamos la continuidad de nuestra historia porque las aves del paraiso se pusieron en huelga besando tus escombros desde mi exilio.
Y también me sentí poseida por el rencor de mi fusil abandonado en la arena. Y también sentí las jaurías en mi pecho desbocarse cuando te comportaste como un Estado policial de mis desventuras. Y olvidé el lenguaje de la flor y del agua, y me poseí de arista y de hachazo. Porque en mi vulnerabilidad te sentí verdugo y juez de algo que no llegó con la música ni con las estrellas ni era mío. Y por otros motivos que lo son en la tristeza y en el destierro. Y me anidé en las caracolas, el fuego de una negativa. El licor de un adiós y cada cuál su camino y su anti-camino, su techo de paja entre la lengua de las hogueras.. cantando la misma libertad, en camas separadas, peleando la misma muerte del carcelero con distintas pistolas, en oblicuas rutas, aunque soñemos la permanencia de los mismos bosques.... Y algo mata en el pecho, cuando un amigx se vuelve un muro y la razón para prevaricar agravios. Algo duele neurótico en la calada de hierba entre los andenes de las ciudades prohibidas. Pero ya no se puede volver. Porque fue rota en mil pedazos la confianza que alzamos de los huesos de la ballena.  Porque quedó dentro una bala sin usar, carnívora de sus propios tuétanos. Porque yo también soy un lobo acorralado... y cuando palpo en el corazón amigo, un matadero que juega con cuchillos en mi carne, me regurgito de su espíritu estepario y ya no doy la mano, porque he dejado de soñar en esos ojos, de reconocerme, de sentir la trinchera compartida, de amar a los mismos pájaros.
Y esto nunca se trata del perdón. Es la danza de los indios. Es la mirada limpia en el peyote. Es el camino de la guerra del Ser. Y a veces el Ser perpetra despedidas para seguir su canción y sus mares.

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