HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora ésta hora de la detención y los juegos de hollín. El silencio... la mirada tostada en el interior del bosque exorcizando labios descosidos sobre los vocablos de las constelaciones. He estado jugando con Kavka. Reposando los balcones en el cruzar de la madreselva y el olvido. Se ha despejado el cielo y hay una hermosa luz de incandescencia de diciembre. Un latido de vida, de montaña preñada por latidos de cierzo y puntas de los dedos de la nieve artesanando las huellas volubles de las rutas incendiadas.... solapadas entre los viejos alfabetos de los trenes y las direcciones que crucifican en el pecho la abrasión de la mar y estiran en la multiplicación de las aves racimos de sal que el tiempo vendimia cuando los nombres son sólo polvo... y no yacen en los brazos torcidos de la propiedad de la soledad sobre horizontes que calan la lluvia seca de tus ausencias.. en los mástiles que la tormenta agita para volver a manipular el poema en la Atlántida que enjaulada en tu belleza golpea canciones imposibles donde la pobreza disloca nuestra vagabundia y no podemos llamarnos.

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