HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora hay un silencio.. de esas epístolas mojándose en el río, prevaricando la ventana tapiada por hiedras de la casa de todos tus abandonos, empujada al acordeón de mis ruinas, por un dibujo de témperas que el desvelo usó como intercambio entre nuestras dos heridas. Flacas de la gravitación de fractales y machetes en el subconsciente de una palabra que nació cuando sujetabas una botella de vino, la mano de un amor y el exilio de todos los caminos, entre la prevaricada soledad del frío recibido cuando la voz... cruzaba en los infiernos la iconoclasia de un golpe peremne en la soldadura del olvido.
Y de allá, nos vinimos hacia dentro y hacia afuera, con articulaciones de aire y de fotosíntesis, sin creer en ninguna propiedad en ninguna creencia, como animalarios de deseos combustibles borrando en los labios de tu buzón la arista de mi sed.

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