HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora la tarde.. un silencio que destruye tu escritorio. Impulsa la dictadura de los pájaros de cartón y rodea los deshechos de aquél faro en el precipicio de tus ojos.
Vuelvo a empezar sobre el anacoluto clandestino de tus diarios... donde bajan las cigüeñas a devolver la memoria de marzo.. y cuelgan los puentes del corazón del negrillo para nunca haber llorado.
Kavka me salva el corazón cuando encayan todas las tierras en unos ojos cerrados y tus bolígrafos se secan del grito olvidado de la tierra y en mi cuerpo cuajan las nevadas verticales de sal que allá el viento devuelve desde tu tráquea al piano.



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