HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora tengo ya que salir. Con el ansia de la escritura en la maldición de lo infinito. En el portaminas de un fractal y tus ojos desencajados del horizonte donde reposa mi mirada la albura de la nieve. El golpe y la ausencia del reloj del capitán garfio desahacendado del rayo y de la histeria de tu existencia incendiada por el monólogo interior de un mechero. 
Yo no envejeceré. Mi vida es incompatible con el mundo del compromiso, la responsabilidad y la supuesta solemnidad de las decisiones y los actos, el tener, el conseguir, el llegar, el crear, el parecer, el creer, el codiciar, el ser, son verbos inversamente proporcionales a mi esperanza de vida. Yo soy un parásito de Venus que caí en éste planeta como un accidente. Y metidos en gastos, hay que agotar el vino, sin pasar por caja. La luz. El escalofrío. La lucha y el celo de la aurora boreal.

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