HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora voy a salir con Kavka. Cruzar el desconocimiento de las calles, con la vagabundia declarada donde todo huye derretido de la guadaña que sostenía la memoria de las amapolas en ese grito desvencijado que alguna vez en las montañas, contigo a mi lado, escalaba las luces clandestinas de los pozos, como si el amor nos cegara y rompiera en los huesos la fricción del camino, con asaltos y cuerpos de urraca que la soledad descosía en el anacoluto al que le dimos todas las palabras.

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