HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora ya voy a salir con Kavka al monte. A pensar la arquitectura del frío en los picos de los vencejos, a doler los cadáveres del amor, en las margaritas que viven en diciembre. A crotorarme de la tierra levantada por los topos y cegarme de la soledad cuando canta en la vehemencia de lo que no conoce ningún idioma.

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