HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Al sorber de la mandíbula de tu desvelo. Introspectando un golpe de luz donde el hueco de las manos, son muchas vidas de arrastre de puertos, bajo el olor de la goma quemada que tu rebeldía raja en el cielo, con esos rostros de fundidos hierros de prisiones que fueron devoradas por una caja musical, en el Valle.. donde nunca llegó mapa ni verbo que asir al fervor del temporal y fuimos del viento cada futuro destruido.
Porque también soy una farsante, cuando mamá me dibuja un ornitorrinco en la "teta asustada" y al volver a apoyar los ojos, en una matriz de cortar y pegar, se adueña de mí el frío y los golpes de los suelos escarpados, en el cerebro de la mariposa, como si los escalones empezaran en tu sepultura y me desconocieran con fusiles y con besos. 
Luego está la vereda... al revolver del callejón, chupando tambores de una noche sin fin.

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