HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Alguna vez creí en la soledad con todas las balas que doblaban en mis suelos el delirio de los cipreses. Alguna vez la escritura fue todas mis guerras, mis amigos, mi razón para vivir, para matar, para transformar el cuchillo incrustado en mi pecho por lo inalcanzable del infinito.
Elegí ese exilio.
Aunque cuando ya se había evaporado el ojo de buey, conocí también el amor y el orgasmo, la fiesta del vino-brujo, su aquelarre de exibicionismo ácrata y zarrapastroso, en mi pasión y en mi tumba.
Vivo con esa alma también dentro. No es el todo o la nada. Es el fractal y el fuego.
A veces puedo sobrevivir en un camino despoblado, con mi pensamiento unido a la libélula y no a ningún horizonte, ni sentimiento ni posibilidad.
Pero en los ciclos de mi caos, de vez en cuando mi vagina quiere absenta, mis arlequines cuchillos y guitarras, mi pobreza, tu secuestro. 
Por eso siempre soy imperfecta, inconclusa y tengo sed.
Porque la antagonia de las almas.. pelea por el baile y el baile no nos deja desposarnos con nadie ni nada. 
Esto vive en mí desde los 12 años. Junto al pus y la enfermedad de los escenarios violados del teatro y la fe de la polilla y el acordeón de cristales y pedradas a la policía. Y las malas horas en el infierno de un exceso del dadá que solía acabar en Urgencias.. o muy debajo de la tierra, babeando topos a la noche que no entendió nada. 
Éste es mi laberinto del Fauno. Yo no puedo salir usándome como propietaria ni como transeúnte. Soy pasajera de cada uno de tus errores, soy cómplice de tu mal y de tu vicio, soy pitonisa y ladrona de tus promesas de amor. Soy el vudú de tu lágrima y la cuchilla abriéndote las venas al agujero del cielo que también es el mío.
Estoy condenada por lo mismo que me libera. 
Soy hedonista del caos cortando la cabeza a las estatuas y meando en la casa del burgués nuestro exceso de entusiasmo por un apocalipsis que acabe con los anacolutos de una civilización apestosa.
Pero también somos la purga y el clandestino deseo.
Todos los pozos y prisiones, están dentro.
La contaminación de los ríos y selvas, también pace en mi alma.
El llanto del psicópata cuando se da cuenta que no es suficiente, que sigue dentro la soga aunque la sangre bañe con música por un instante el abismo. También aquí. Todo viene aquí. Todo lo que se puede llegar a pensar, a sufrir, vomitar, amar y doler, está aquí. Abre orificios insondables ansiosos de comer las estrellas.
Por eso amaba la locura. Por eso quise entrar en todas sus casas. Un instinto de lava me poseía hacia experimentar todo lo que conmoviera algo en mí, aunque fuera el infierno.

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