HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Amo ésta casa.. de un modo infiel y vagabundo. No hay casi nada de valor económico. Y todo está maltratado por las lágrimas de los arlequines y los martillos de los olvidados. Hay agujeros en la escayola, en la pared, en los suelos, en la carta que guardo de tu viaje a Francia con pestañas de etílicas lunas en los cuchillos. 
Hay muchos recuerdos destruidos entre los dedos del maiz. Rodeados por el agua estanca de la evaporación de tus besos y acuclillados donde la fe se pronuncia en la absoluta pobreza.
Las cenizas de la tia, están dentro de un armario. X. dijo que quería llevarlo al cementerio de Gijón donde hay un espacio con los huesos de algunos fusilados en el franquismo y donde reposa lo que no reposó nunca en la justicia de los restos de su padre. Pero nadie ha llevado allí esas cenizas. Hay cartas del tio-abuelo cuando estaba preso antes de ser fusilado. Hay recibos de la tienda que ellos tenían en los años 40. Hay papeles de la ganadería, viejas lecheras y material de agricultura. Hay baules y maletas de madera con libros y folios de los estudios de mi madre, y sus cartas de amor y postales que enviaba cuando estaba lejos y sus fotos de gente olvidada. Hay ropa de la bisabuela, hay agujeros donde viven los ratones. Están las pastillas de mi abuelo y de mi abuela, sus ropas, sus cajones tal cual los dejaron. También hay cosas de Laudelino. De mi perro Thor. Una sacada de viejos zapatos. Tu sangre seca en el rosal. Hay juguetes de cuando yo era niña, cuadernos de la escuela. Hay unos cien años derruidos en la sonrisa de esparto de mi espantapájaros. Todo eso vive aquí... atraido al naufragio. Es como un collage que se derrama... tiene nuestro corazón y nuestra derrota.  Como si todos nos hubiéramos quedado detenidos sobre una barca que se aleja.
Y sobre lo que es mío, hay unos libros, cachos de caracolas y erizos que recogí de la mar, decenas de cuadernos y de diarios de la poesía y el hambre, algunas pinturas, mis cámaras, mis bolígrafos, las canciones, las fotografías. Pero en el fondo.. son también como el resto de la casa, se espeluznan del caos y del olvido, se llenan de ácaros y de auroras de fuego y también se marchan. Siguen la atracción de los collage de pasiones de 180º y 11 minutos.

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