HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ayer con ellos, durante un rato en un bar... empecé a hacer un discurso contra los seres sociales y los que usan a los otros para reconocerse y retornar del grito, contra los que necesitan a los otros, para conocer las palabras que la noche incendia y secuestra Contra los que van contando sus penas y desventuras para anclar su desarraigo en una sociabilidad que le devuelva música. Porque no son capaces a cruzar el vértigo y la muerte de la metamorfosis de la absoluta soledad. Contra los que se fían demasiado de los otros porque no se fían de sí mismos. Y viven jodidamente ciegos de los espejos de la caverna. Y a medida que hablaba me di cuenta que X. era de esa clase de personas y que se estaba dando por aludida, y traté durante un segundo de no herirla, pero como mi inconsciente estaba pensando en ella, ponía ejemplos que ella me había despertado y cada vez se daba más por aludida.

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