HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

ayer por la noche trataba de pensar cuándo había sido la última relación
y no sabía si en el 2014 o en el 15... todos los procesos del moho de la amapola se ermitaron en un cangrejo.... todo llega desordenado, carente del verbo y de la hechura, me es muy raro reconocerme en el tiempo... me es un mundo inaccesible el día de ayer... todo vuelca y embruja su despedida... mientras los violines de barro besan en la noche, huecos que se preñan de pólvora y de historias de ficción urdiendo un collage de cadáveres y de olas

siento que vivo sobre la eternidad de un fractal
mientras la casa se va llenando de escombros

hay un reconocimiento del hogar en los ojos de mi perro
en las gotas de lluvia escurriendo por el peral
en las zapatillas viejas de mi abuelo abandonadas en el desván de la cresta de los ratones

me deshumanizo de todo lo social.. en la misma proporción que persigo las nubes
y de mirar tanto a la luna, perdí mi capacidad productiva en el sistema
mis facultades sociales se enjambran de orugas y desfallecen de la idea de un semejante

mis sábanas se llenan del hielo de la Osa Mayor
y me abrigan seres de otro mundo
mientras pierdo todos los verbos de la tierra

en mis escritos hablo de mí
porque tengo la sensación de que soy el único eco que puede soportar el espectro de la página vacía, porque no hay nadie más aquí, porque cuando hay alguien, mi identidad se desdobla y una parte se queda pegada a los abandonados campos de cultivo en el barbecho de las hogueras de los barracones

a veces a mí también me gustaría, cantar al amor.... o a la antropología, a la psicología de antimasas o al atropecho de tu ron entre las piernas de la parca.... pero acá, está la insaciable resonancia del rizoma de la materia inerte, y me siento embrujada a perseguirlo, y cuánto más lo hago más lejos estoy de otra piel

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