HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

tú ibas hacia el sacramento del espacio en blanco en una habitación de hotel con champán caro
querías un subterfugio para cumplir con la enfermedad en agua bendita
buscabas la especulación de la intelectualidad borrando la mierda, ocultando los pozos de tu alma y echándoles amarras de lo impoluto para ser bien recibido en el cielo y el palacio, buscabas la absolución a través del reconocimiento de la entraña derramada en el suelo, devolviéndote a casa
yo iba hacia los perros de diógenes, declarando en quiebra todo lo que filtraba por la moneda y por la clase
yo soñaba con niñxs-puma, con piojos con navaja, con hombres-pájaro alrededor de la hoguera, con tierras invictas matando al burgués, con orgias de estrellas escupiendo ayahuaska en las heridas de la tierra y salvar a los neandertales y destruir el sapiens que hizo tribunal y gobierno

no nos separó el poema, ni siquiera la tumba
fue el charco de sangre con el que mojamos el lapicero y el vacío de las manos
se bifurcó para siempre, la tráquea del vino que recogía nuestra sed y nuestro grito

1 comentario:

  1. Imagino que un animal así, con tantas pretensiones como heridas, sólo puede ser presuntuoso. Cualquier otro animal, con tantos sueños por cumplir, detestaría las habitaciones de hotel cercanas a la especulación.

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