HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

a veces lo mejor que se puede hacer es escribir
aunque de una dentellada todo lo trague la mar
aunque no vuelva ese licor amigo que tire al fuego el escritorio y los papeles y nos lleve a la calle de fiesta y a quemar cajeros automáticos mientras brincamos las estrellas y los barracones
aunque no vuelva la tijera que acabe de una vez con el grito o con la música
aunque no me sirva para quererte ni para olvidarte
y nunca para conmoverte y que vuelvas junto a los mirlos
ni para matar, ni para dar pan, ni cerrar la boca al espantapájaros

pero cuando esos ojos de nitroglicerina no me dejan moverme
la palabra que se rebela a sí misma emite en mis escombros un agujero que abre el camino de los agujeros y va llenando con salitre mis rajas y mis cuchillos

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