HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

hoy menstrué
y ayer no escribí nada más que cadáveres

el día antes de que me sangre la luna
me hago una bayoneta oxidada por los rayos
y se me retuerce todo lo que nunca dijiste
como puñetazos en la sombra y en la costilla

y hoy me echo un trago
susurro las traiciones que tendré que amortiguar debajo de tus suelos
y levantar con el vaso y con el aullido
donde ninguno de los dos sobrevivamos

yo reglo la regla en la entropía de la flor de la mandrágora
y se me meten dentro todas las crisálidas y quieren morir y quieren matar
y mi corazón se hace un colador y un alambique
y olvido todo lo correcto que había robado al monstruo de mi espejo

mientras tú, a 100 muertes de distancia
llevas en tus ojos una historia en la que yo nunca nací
y golpeas con sus ruinas el libro que te insulta desde la mesita
y tu depresión es mi batiscafo
mientras pierdes el norte y los papeles
y el sol se cae en la ginebra
y a los peces les crecen tres cabezas
y la mar amputa tu cerebro en mis cuadernos
y mi amor es la puta y la matrona de un desarreglo hormonal de tu navaja

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