HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

sigue partiéndose los huesos
en los escombros de una hoguera
donde damos gato por liebre al agujero del cielo
carnaval de los hijos del tejo y de la flecha
parricidas de los genitales de dios
polvo de canto de rata
y abrasión de luciérnagas
cuando los pasos jamás hacen camino
metafísica de la ausencia
vistiéndote de diciembre en los brazos del río
ansiedad por hacerse un pájaro y caer todos los pozos de la tierra
en la picadura de avispa de tu máquina de escribir

vértigo flotante
de los que nunca han seguido al horizonte
ni han cedido a la masturbación del cielo el argumento para hacer la teoría y la quimera

hermanos de la duda y del cabaret
gaseantes, sin nombre y sin futuro
con el vino de los indigentes, con el techo de los cuervos

con un muerto grabado en la inclinación del amor
percusores del rizoma y de la nada
impostores de todas las geometrías
invictos del mapa y de la obra
maldición de la metamorfosis
apólogos del anacoluto

mi tierra es lo mismo que dijiste llorando sobre el infierno cuando esa muerta te soltó la mano
voy hacia el mismo lugaar en el que se extinguieron los dinosaurios
ninguna belleza ni totalidad, contiene el escalofrío de la deriva
ninguna certeza para atarte a la continuidad, ni para quererte todavía

mis sentimientos son los de las hierbas y los de la nieve
son las cartas que aparecieron en un cabaña escritas con sangre de búfalo, en un idioma incomprensible y perdido

soy la percusión de las invisibilidades
soñando planetas imposibles que digan alguna puta palabraa que no se devore a sí misma

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