HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

la constante rareza
la que hinca tu hueso en mi avión de papel dentro de la hoguera
y me enrrara el olor del viento en la carcoma de mi suelo cuando piso de puntillas el paraiso perdido

melancolía de la caja de tizas dentro de la bañera
cuando frotas con estropajos los restos de un mercenario amor
y te recoge la salinidad del desagüe en el golpe peremne de un adiós encamado con esos fantasmas que en el juego de naipes de nuestra pobreza robaron todas las purgas que el sol tostó en la herida del tiempo

pero no era de sangre ni de mircromina
no era de porque sí, ni de te lo advertí o el cielo pudiera contenerlo

era esa fractura de las inefabilidades
en el vaho de las barcas que no podrían volver a la orilla

y no era nuestra historia
no era lo que cargamos ni lo que dejamos morir abrazados a Johnnie Walker

era vete a saber qué atraco a pecho armado
en los anacolutos de la arena
en las pompas de jabón de la taxidermia de la rosa
en la distancia eufórica del pájaro que se rompía en tu cabeza

No hay comentarios:

Publicar un comentario