HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

da igual dónde lo tire
ni la ausencia lo despedazará
nunca existió el olvido cuando se necesitó el olvido para seguir
el olvido sólo vino cuando no había dolor ni poema crucificado en la carencia de los mástiles
sólo, cuando daba igual
cuando el amor era merca ambulante en columpios de champán y cocaina, amasando corazones de espantapájaros en el gatillo de la lluvia volando tu cabeza sobre mi papel de calco repitiendo la delirante cadencia de un latido de lombrices y pájaros
tan mordido en mi herida que mi sangre son caravanas cortándote el paso, donde mi llanto es de montaña derribada sobre el fondo de tu vaso de vino

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