HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

el atropello de la razón
en el papel de calco de esa noche del delirio
al dia siguiente en tus moratones
como papa con las tripas ahorcando al rey
como frígida luna llena en tu suelo de cráneos
como tu amor fusilado en mi pecho

y los zarpazos del vaivento
cuando se mueren de luz los ratones entre tus huesos
cuando ya no tengo coartadas ni ambiciones
cuando persigo lo que suicidó Marte
cuando todo lo mío es lo que yace en tu escritorio junto a la carcoma

y en la soga sobre el norte
los olivos han seguido feneciendo tu canto

porque éramos demasiadas llenas de frío
en tu grito de bestia
porque tu lumbre no detuvo ninguna guerra
porque el poema era la amputación entre paraisos perdidos

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