HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

la noche ha girado 180º el vaho de tus ventanas
y en tu mano se apoya Mercurio y el espejo olvidado
y dentro de tus ojos mis colchones se suben a las brasas de tu tango
y los perros festejan la iconoclasia de las onomatopeyas del cuchillo y de la manzana
mientras bajan tus erizos estruendos por mi pared anestesiada con esos barbituricos con coñac en tu mesita cuando tu noche era mi guerra, cuando tus títeres eran mi único subterfugio y a ti cada gramo de tierra, cada golpe del velamen en el suicidado diccionario de los que no nos quedamos a cuidar ni la casa ni el destino

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