HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

no renuncié yo
no lo hizo el poema
ni mi sepulto
no lo hizo mi agónica fe
ni su tortura sobre tus pozos y asesinatos
no lo hizo el aurora boreal cuando cortaba los cuellos de los cuervos desde mi tráquea
no lo hizo la belleza invicta de la mar despedazando tus fotografías en mi grito de infierno
no lo hizo ni mi vida, ni mi muerte

fue el suicidio de la palabra
cuando se quejaba la cucaracha de kafka de lo inabarcable de tu pobreza armada sobre la sangre que cae entre mis senos y acoge a las flores prohibidas que abren el crematorio donde mi canto es carnaval y suicidio
fue la ausencia de la ausencia, en el extremo del nacimiento de un perro y de una muerte

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