HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

me resistí tanto a ser arrancada de las sombras y fantasmas de tu poesía
a no ser una palada de tierra en tus noches
a no ser hiel cuando el whisky acusa las ruinas como cuchillo en la espalda
a no ser borrón y crucigrama, en el fondo de tu naufragio, malvendiendo la guitarra a las heridas de la pérdida
me volví loca, por no ser un hueso más de ciprés en tu sepultura
ni ser una larga espera donde tu mano abandona el lenguaje de los ciervos
ni ser sólo una tormenta encima de tu tormento, desesperada de los vencedores y sus credos, cuando rezas el olvido, cuando masticas en el aurora mi recuerdo muerto y los naranjos te envuelven su azahar donde yo nunca he nacido
robé tantos mundos que aún no habían nacido, por no ser la voz del muerto en tu camino de dinamita y desierto
bebí tanto vino, por humedecer tus imposibles labios en mi vaso del abismo

pero no fue
no pude quitar el peso de tu destierro en el hueco de mi bolsillo y de mi vals de sapos y de hogueras
no pude robarle a tus cadáveres, una silenciosa alcoba, para acoger mi exilio, ni una agonía de palomas y arroyos, para expiar el reclamo de mis suicidas, ni un cuchillo lo suficientemente afilado para contener mi abrazo de sangre en los pozos de la tierra

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