HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

a veces se siente la poesía
como una granada de mano
en el hueso de elefante que perfora la tráquea
y el exceso de éxtasis
y la hilvanadora de la muerte comprándose a un lirio y a una botella de champán
vendiéndose en el agujero de tu página
renglón kamikaze de los mundos devorados por los cielos apisonadoras de tu lágrima desangrada
aquí dentro donde la palabra es una soga que desnutre la distancia de tu ataúd y los bofetones de arlequin en la letanía de centrifugadoras de sangre de paloma en el celo de los desoidos
como yo abrazada al hielo de tu soledad
robándote la tinta y el exceso de la ausencia, para yacerte como flor en la espada
aunque todo esté perdido

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