HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

andamos mendigos de la M30
con todo ese olor de alquitrán pegado a un libro
y el salitre ahorcando poemas en el retrovisor
y pecamos todos los basureros de nuestra tierra
sobre los mecheros como si la montaña te hiciera el tantra de la muerte y la inmensidad
y vamos, sobre el polvo, cegando las clases de moral en la pasión de las cucarachas
y somos los hijos bastardos y privatizados de la hoguera
con el producto interior bruto hecho una mierda

y sorbemos también toda la escayola para convencer al cartero de la necesidad de los fusiles
y yo también hecho plásticos sobre los ríos
y me muero de asco frente a una cerveza jodidamente tibia
y paso álbunes de fotos entre la angustia y el mármol
y pienso, joder qué mal, qué mal, mientras pienso en un tren y en la redención de las ranas
y me pesa 200 toneladas la ausencia de la pistola matando al rey en mi mano

y miento con el pasado y con el futuro
el lugar de tu suicidio

le echo migajas a tus hambrientos pájaros
y los hago juguetes de mi delirio
mientras se me seca en los ojos Paris y un buen lugar quedarse

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