HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

ésta hora de la deshora
el punzón del ocaso en los escombros de tu pintura
el espejismo y el fuego cosiendo tus cunetas a la punta de mi bolígrafo
palabras pisoteadas en palabras empaladas en muecas succionadas de calambres embestidas de hachas
sobre el agujero-matriz y droga
de otra desviación de mi primera persona a la ceniza

alzar de los genitales de brujas en la deriva utópica de un accidente del que nace el poema y la vida, el olvido y el jamás

vivo amamantada por la desmemoria
trato más con fantasmas que con personas
y mis ojos reposan en los de un perro y nunca en los de un hombre

porque hicimos el camino a través de la pérdida y no de la ganancia
porque las relaciones nos llevaron al nihilismo y no una morada
y al baile de las urracas y los tilos, gangrenaba la guitarra de hachís la impertenencia, y nunca tu corazón

voy insolvente de lo que miro y de lo que tomo
voy como los sapitos en los charcos de luna llena
viuda de nacimiento en el desposar de las estrellas

vilipendiada por todos los futuros
para respirar el estómago de la ballena donde han sido asesinados todos los reyes

y por defectó te masturbé la literatura y el ego
en mis enamoradas ruinas
te metí en mi boca torturando el fuego de mis papeles
te juré lo que nunca tendría
en la trampa y en la sota de espadas de un escenario vencido sobre el Quijote

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