HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

todo sigue
pero lo hace desde la prometida vagabundia
con esas borradas sendas en la crucifixión de tu voz ante mis ruinas
con esos ramos de marihuana cortando rienda donde nunca la palabra distinguió la carne y el polvo
donde bebo hacia dentro el cierzo de tu ausencia
y no se agota nada sobre los cementerios
y los claveles me muerden el espanto
 que tu vida no puede contener

hoy, entre viejos aullidos
de historias acabadas
tiembla tu cuerpo
bajo la botella de ginebra
el tormento del pintor
el etanol de la cuneta
cuando somos demasiados huecos
y se ensaliva en tu sepulto
el fruto que me devolvió a la tierra

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