HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

esa sed convulsa y expresionada
sobre la metamorfosis del agua y del whisky
que tu noche secó en el oradar de mi cementerio
con tu hueso como lapicero de mi olvido

cuando se caían los mirlos con las puntas de las botas
golpeando los años del sol, en un papel vacío

y ese kamikaze amor desbordando el muro que venía
cien islas de iceberg con la proa hundida en tu infierno

porque siempre se lo dimos todo
a la hoguera equivocada

porque en el afán de literaturas
nos engatusó el impostor con el coñac y la guerra

porque detrás del espejo roto
era más fresca esa sangre

y dolía menos
al menos en los brazos de Calígula
esa noche de anguilas rompiendo el suelo

No hay comentarios:

Publicar un comentario