HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

estoy en la albura de la derrota
pero no duele porque es hija del fuego y de la última palabra de la mar
soy como una anciana vestida con caracoles y ortigas, borrando tu nombre de la sepultura y poniendo el mío, para que el mismo perro meé sobre tu olvido y el mío y nazca una amapola
separados tres muertes y un poema
separados infinitamente, la unión de un beso en el granito
el corte de una espada en el cierzo

soy como esos que vuelven a casa
y en lugar de la puerta encuentran un ciprés de ceniza
y se sacan la mochila en el fondo del rio
y se ponen a escribir con los cadáveres de los peces
y cantan borrachos la de "volver" amarrados a los mástiles de los suicidas

soy la gota de sangre que dejé en tu cama como promesa de pozo y de retorno
desmemoriada de tu cuerpo y de tu gozo
desterrada de tu cuchillo y de tu biografía
como huella de etanol en el infierno

y ya no es mío el dolor ni el naufragio
ya no he sostenido tu cadáver en mi abismo

ya he mentido con poemas todos los derechos de autor del sepelio y de la renuncia
yo sólo soy la voz que no sabe cesar mientras se mueren todos mis hermanos y se destruye mi tierra y hasta la muerte se queda sin ganas

canto porque nunca supe hacer camino
ni conservé el cielo ni la bala

le doy mis palabras a los gusanos que tu indiferencia alimenta cada noche en los tuétanos de mi hoguera
le doy todos mis poemas, a los lobos que entre la nieve, llevan sangre de eternidad en sus dientes estercolando el fin de nuestras historias

pero no es mía la nostalgia
a mi no me quedan muertos ni en el cielo ni en el infierno
a mi no me que quedan horas en la tierra

soy la condena de un poema que no seré capaz a escribir
soy la insistencia del que proclama en el desierto la taxidermia de la rosa de jericó
no existió nadie en mis ojos
nadie en mi quebranto ni en mi risa
sólo fui germen del expresionismo
tengo la edad de los topos y de los cementerios, de la mariposa que  vive tres días, y del golpe seco del olvido en tu caida

no es mío ni lo vivido, ni lo soñado
no soy ya la que te espera con una navaja al doblar la esquina
ni  la que beberá de tu coñac un mañana
no soy la que aparece en ninguna canción de amor ni de llegada

no son mías las cicatrices del manicomio ni de ninguna humanidad
yo nací de un arbusto que en mercurio echó la sombra
yo nací de la espina de un pez que quiso devorar tu memoria para que el aurora boreal volviera a mi mediodía
pero soy también, la noche que no dará mano a la rendija de tu puerta
y así mi girasol, 200 metros bajo tierra, escribirá sin esperanza, ni futuro, ni miedo, la metamorfosis del agua en la gruta de los olvidados

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