HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

ando aquí como los neandertales
con una distancia de nitroglicerina hacia la siguiente palabra
y hacia las fotos de tu cajón y el orden de tu calendario

mi crisis existencialista del pasado agosto
no se reparó
no se cubrió con un motivo ni con un canto
esas cosas nunca se retractan
se arden en su perdición
y abren rutas donde no se sujeta ningún paso

lo que primero devora el equilibrio
se empieza a alojar en la anchura de la nada
toca canciones con palos secos
magrea vino donde no llega ninguna carretera
y en su liberada indigencia escupe una amanita

pero el verbo asesinado por los tuétanos del verbo, jamás hace teoría
no se sujeta al engaño de la mística ni del materialismo
no hace casa entre las casas de la gente
no cree por desesperación en ninguna quimera
ni usa al amor de alguien como vía de escape

la Náusea de Sarte siempre fue inevitable, el único camino de la dignidad
y una vez que queman sus endemoniados narcisos
no hay retorno

la estabilidad es el ardor de la ruina
la profundidad del desencanto sin soltar el blues del fusil del barracón

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