HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

sigo
el camino que me atormenta
el que me jura que no hay salida
el que es cruel
el que hace virus con el fondo de tus palabras
y vuelve jauría la raja del cielo contra la existencia
sigo el latido que me ofrece el espanto
la desnudez de la flor de la datura, cuando se desarma el poema y el horizonte es una guillotina

por alguna razón
vivo magnetizada en el pecho armado que destruye mis certezas y mis disfraces

desde siempre sufrí una atracción delirante por la flor de la oscuridad y de los caminos desolados y volados por los aires en el canto de los cuervos

nunca firmé armisticios con la felicidad ni con lo conseguido
nunca reposé en el regazo del amor
no crei en mí misma, porque me supe madre de las bifurcaciones y de la antagonia entre los cadáveres que arrastraste en el sena destruyendo mi mísera canción por el amarte
no creí en los dioses ni sólo en la muerte

alguna vez ofrecí hasta aquello que nunca sería mío, por la quimera de un amor, encinto de hogueras momificadas en las llagas de la tierra

seguí el camino más retorcido
aquél que no acogía ninguna llegada, ningún centro ni destino, ni fin ni argumento
el que no nos salvaba ni a ti ni a mí, pero que tampoco rendía sus pasiones a la nada ni al hundimiento

habito la canción de cuna de las sombras
el poema me empuja hacia la mar
la tierra me deshereda de todas las historias

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