HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Busco las palabras, las que están conectadas con mi presente, con ese olor a tomillo de la grieta de la pared o el beso de los vientos en la diatriba de las estatuas. Las que te han seguido aunque los desfiladeros ahorcaran la equidad de nuestras dos lágrimas amarradas al cuervo del maíz. Y mientras se oyen esos pasos como canciones de niebla en la página quemada que refleja tu habitación desterrada del aurora, golpeada en mi piel, como una noche del abismo.

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