HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Cuando abran la tienda voy a ir a por unas cervezas y a sacar a Kavka a correr un poco. 
A veces estoy extasiada por mil canciones desbordadas en la oxidación de tu bicicleta. Y me sube la serotonina el doblar del sol en la ferocidad del quijote, cuando el alfabeto del agua descalzaba en su pecho todos los motivos de la tierra vomitada en la peremne lágrima de lo oprimido.
A veces no quepo, en la atracción de la araña de las madreñas y los violines. Y las paredes de mi habitación son estacas en el corazón del buho desabrochándote ansia de pólen y de bosque cuando la escarcha en tus labios desdoma la evanescencia de la palabra al hacerse carne cruda en el hálito de tu beso, cruzando mis sepelios y mis abandonos como la única certeza del sol dentro de la mar.

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