HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Debajo de tu peremne lágrima engarzada a mis grullas, vale todas las vidas, tu mirada hacia la inaccesibilidad del cielo... abriendo la sangre de tus labios en todo lo que es susceptible de ser llamado, y dolido, y enterrado en la mar. En todo lo querible encayado en la orilla del Imposible.
Como el vaho.
Como el golpe seco de la palabra cuando se muere de sí misma.

En los corredores de tu grito... todo lo que alguna vez amé y pudo matarme, pide su vino,  toma esos trenes y se hunde en la niebla.

En la soledad de tu cuchilla cuando nos señala el crimen de un mundo que ha sido robado por el imperialismo... todas las crisálidas de la tierra dan vueltas a tu cintura y aprietan en mi fuego sus nidos kamikaces sujetos a la metamorfosis de los acorralados.

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