HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

del cajón de tizas
en la ebriedad de tus legañas de fuego
caminos escarpados sobre la aguja de hilvanar nubes en los mendrugos de la ausencia
tomé de ti, como un abismo
el rostro del olvido
le puse tu nombre y tu voz
y desnutrí en mis huesos la inclinación de la luna
de patada en la puerta y motín
cuando caes 200metros en la bota sobre el barro
y se marca en mi espalda el derrumbamiento del ciprés
como una limosna en tu botella de whisky

con toda esa nada elaborada en la lágrima del silente de la nieve
desvirtuando tu peremne aullido de la pobreza de mi casa
como un robo a pecho armado en el vacío del horizonte.. esculpiendo en la oscuridad de los olmos, un pasadizo por el que nunca volveríamos a casa

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