HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Dentro de un poco voy a salir con el perro. Hoy voy a ir más lejos, hay una zona a la que se llega cruzando las cloacas, debajo del túnel de las vías del tren y de la carretera. Y allí se llega al río, que hace tres hermosas curvas acuchilladas de chopo.  Y un camino de tierra que bordea unos montes. Allí hay un pozo en el río en el que se puede nadar. Y antes íbamos a hacer la hoguera de san juan y a libar flores prohibidas. Alguna vez allí, bailé desnuda en una luna llena de diciembre. con A. embriagándonos por el frío y la libertad, alrededor del fuego, con el hechizo de los olvidados. 
Allí iba mucho con el Thor. Cuando quería que nadie me encontrara. 
Kavka me ha devuelto la vehemencia de la intemperie. El motivo para romper el confinamiento y extenderlo en el aire. Kavka se ha vuelto un reclamo de noche estrellada y de erosión del viento. Y ha curado el dolor de mi soledad.
Yo ya no me siento de éste mundo. Nada me ata de la humanidad. Mi corazón mudó en un navío de Mercurio. Mi último amor yace muerto en un mundo que no existió. Ya no tengo género, ni edad, ni futuro ni pasado.  Soy el anacronismo de un hueso de mamut en un aquelarre de esquizo-brujos. Soy la viuda que se había desposado con un enana blanca.
Ya no me atraen los seres humanos. Mi sexo es el mismo que el de las estrellas de mar y que el del opio. 
Ya no escribo sobre nadie, mi hechura es un baile de ceniza. No hay pronombre. No hay pertenencia. No canto a ninguna cultura, ni ideología. Mi escritura es vagabunda y lejana. No pertenezco a ésta sociedad, no me siento semejante a los humanos. Soy el roer de la carcoma en una alucinación de trenes de mercancías cargados de dinamita y de cráneos. Mi escritura me deja sola. Mi soledad me une a los árboles y a los invertebrados. Mi dios es la venganza de un perro contra todos los dueños. Soy el deterioro dadaista del escepticismo y el destierro.

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