HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

ejercita la ausencia tus escalones en el presagio del verso prostituido por la carne que destazaba las mandíbulas de tu gula de heroina en el barracón
y yo me despojo y nos condeno
hermanos de guerra y no de sangre
hermanos de desgracia y de machete
porque nos juntó la angustia y no la patria
porque desnudos pecamos el verbo en carne viva y cruda
cuando ya no nos seguía el siguiente verso
y el contestador automático trajo a la policía, al muro, a la sosa cáustica
y en tu buzón se me murieron todos los hijos desnutridos por los pechos que amamantaron tu memoria
y chupé de ti la tumba que tus manos amarradas al violín de mi deriva levantaban sin luto encima de todos los mares
como si al abrir la boca y desquitarnos de la primera palabra y sus verdugos.. tu casa me desahuciara en los barcos que murmuraban una Itaca en las cumbres y cementerios de los olvidado, y pegada a ti, como el monzón y como la ausencia, junté las paredes del viento para empalarte donde nunca más mi letra pudiera hacerte daño

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