HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El absurdo de la tarde. Los naipes de los pájaros en tu mesa destartalada. Un suspiro de arena calada de la sal y de la arista de esos vuelos perpendiculares de tu soledad en mi soledad. 
Una esperanza vagabunda acariciando noches deshuesadas en el porqué de los negrillos. Éste viajar sin tripulación por motines de tiempo en papeles teñidos por ojos abiertos como guillotinas al alba.

Todo ha sido pis de brujas. Todo ha amortiguado en el otro lado de una espada el hálito de un eclipse en tu colchón, desobedeciendo las letras y el tiempo, en alardeo de salamandra tragada de queroseno cuando se quedan sin excusas las ausencias colgando de las ventanas.

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