HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El absurdo.
Caer y levantarse.
Enamorarse de todas las distancias.  Agredir su nombre atado en tu ataud.
Ver caer 20 años en las brasas de un otoño de humo.
Verlos volver en el crepúsculo cuando giran tus pájaros mis pérdidas.
Estar sola 200 vueltas alrededor del sol y no estarlo en tu desértico sepelio del valle belicoso de los adjetivos del petricor con la venganza de los mansos.
Nada se detiene, no me deja robarle una canción que acuchillar en mi alma.
Voy de verdugo y perdón con el alba. Voy todas las pobrezas al mirar en los chopos la profundidad de tus erráticas pasiones profanando flores en mi purgatorio.
Sin calma... tantos caminos. Jodidamente atada a un papel vacío. Con una idea tramposa de la otredad sacando palas de tierra de mi vientre.

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