HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El otro dia X. hablaba sola. Decía "papá, papá, papá, qué malin estabas, papá, papá". Y me dio ternura... y empecé a ver al abuelo como una armónica entre la jarra de vino y las alpacas. Y lo recordé en la cama del hospital, como una ballena varada, echando cascadas de mar en el secano del valle. Y lo vi allí moverse como un pájaro de humo, con todos los nombres de las hierbas tirándose a las llamas, devolviéndome el valor, cuando ya nadie quiere abrir los ojos. 
El chopo del patio.. tiene 13 versos al extremo del delirio que lo han sabido todo y aún tienen los ojos absenta del abuelo, subiendo montañas, siempre al lado de un perro y un canto de reses. Los ojos cavados hacia dentro, por el grito de los que siempre pierden las guerras y su memoria es de las rocas y de las aves.
Todo ha quedado cómo lo dejaste en la casa, en el abedul, entre las madreselvas y los calderos de tierra. Acá nunca pasamos página ni arreglamos ninguna gotera.
Cuando te moriste aquél 4 de abril.... vi en ti la dignidad de la muerte y el zafarrancho, la mueca de barro que se resiste a abandonar las botas y los mares. El salto al vacío del halcón cuando esa música rompe todas las ventanas. Y yo, sujetando tu mano como letra de vaho, como ciudad que sale volando por los aires. En algún lugar detenimos las golondrinas picoteando las brevas. En algún lugar nadamos en el río y panza arriba succionamos del sol, el infinito y el espíritu de las libélulas. En algún lugar seguimos rompiendo paredes con pólen y tambores. 
Todo es un insondable Teatro y nunca nadie conocerá el argumento ni el autor. Yace tal vez muerto en las botellas de tequila que nos devuelven la vida en el abismo.

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