HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El silente... de ese beso de madera bajo la lluvia, peleando el tictac de las algas... donde tus manos desnudas riegan del olvido un pentagrama que sostiene tu voz de muérdago donde las pupilas comienzan los incendios que la sal grabó en tus labios. Amamantados por la noche de brujas que empujó entre tus amanitas el hoyo donde la luna lloró al Quijote, todos los cráneos de las cunetas.

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