HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El sol ya está desapareciendo al trepar la montaña. Los pájaros danzan la irresponsabilidad de tu afecto en mi bisturí, en el veneno de la mesita, chupando el pis del fantasma, perdonándome infamemente porque el perdón nunca lo es, si es sincero, porque entonces es innecesario.

Preferí el trato del vino tetrabrik en ese parque. Juntar mis descosidas con tus farsantes. Hacer un vudú de pétalos de margarita. Echar la falda, como sombrero a esa estatua de Neptuno. Y follar desnudos en la fuente... el camino proscrito de los que nunca tuvieron nada.. sino la música. 

Y de ser, todas las posibilidades de la metafísica. Nos adentramos al universo del protozoo y de la espada y la pared.
Fuimos porquioseras, ladronas de ladrones, el guión tachado de un teatro de posesos, la pastilla de chocolate en el fuego de tu bolsillo, cuando el coche se quedó encayado en ese río al que diste el volantazo porque creías que era la calleja a casa. Yo no pude advertirte, porque una seta me atacó de las risas de los suicidas. Luego me dio por buscarte truchas en la chaqueta, y cuánto más te enfadabas y maldecías la mala suerte, más truchas encontraba en el canto del vacío.

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