HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El texto que escribí antes es literario, es falso, es la evocación de un fantasma que ya no me clava el corazón, es una mierda de poema porque simula, porque evoca con una evasión la escarcha que se desangró en tu mirada. Es sólo un boceto de una canción triste. Algo desvelado y absurdo de un deseo de hablar que no habla, porque es algo que en realidad no pienso, no me importa. Estoy en otro sitio....  Estoy en la incobertura de un cangrejo ermitaño, boqueando el silente y la soledad en la geometría de la imperfección y el desapego. Hay afuera hiela, no hay calefacción, pero no tengo frío, porque el perro me devuelve el latido de la avalancha y vela en los esqueletos de los barcos por el beso de la mar. Todo es muy silencioso. Como a punto de entrar por los brazos del peyote a un retorno irregular y convexo de una especie de paraiso rodeado por verticales. Pero lo más parecido a mi casa de perros y de luna.

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