HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El tiempo de la soldadura de ese cubismo en los brazos del gas. Remando en tus suelos escombrosos la sangre de la madreselva cuando los actores se quedan sin guión y traspapelan en tu espíritu el viaje sólo de ida de Babilonia enfrascada en la muerte del tragador de fuego.
Te ofrecí con la tráquea abierta el desorden endémico de un poema sin sin familia y sin futuro, bastardo del puente volado por dinamita, de mi soledad a la tuya. Regurgitándote el soliloquio del desierto y la espada donde el fondo de tus ojos fueron el pentagrama que cortó las uñas a la muerte.

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