HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Entra el sol muy persistente en la galería y hace mucho calor. Ese papel de lija cose tus besos al microlax de alguna indigestión del tango cuando jugábamos con los muertos a abrir camino en la nieve. Y todo es bello y perfecto en su desolación. Mi casa de las orugas y de los pájaros se rompe los dientes en el latido de la mar. Desnutre mis habitaciones y mis teorías e invoca al ejercicio de la nada el pintalabios de tus monstruos profanando mi botella de champán. Pero todo es un juego de tijera y pegamento, de amor y eterno e irrevocable amnesia. La soledad es helio y palacio en medio de la deriva. Mis libadas flores subieron a un falso paraiso con tu semen. Quedó la guitarra y el adiós, punky golpe del óxido en la desmemoria de un hueso colibrí robándote los poemas.
No tenemos mundo ni nada qué hacer entre las cosas que se hacen. Somos la abeja extraviada de júpiter y una promesa de amor donde nunca ha llegado el paso ni el camino.

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