HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

es noche de brujas y de devaneos del ideal roto en mil pedazos cuando los perros sacuden sus pulgas como tu único salvavidas
y remamos al mismo lado que lo hace la alcantarilla
con el beso de tu mármol en sus dados
y la ludopatía es patológica de la sufrida lluvia en tu rayuela desvelada
bajo tus pezuñas matando cielos con la punta de los dedos del tragador de fuego y el impostor que nos prestó esa primera persona que abusamos en el poema y en el trago
y silbando como jaurías y como el vaho de las ventanas cuando marzo se desangra... llegamos a un después retorcido, lleno de mapas desahuciados tostándote esa trena de ídolos degollados cuando la fiesta empieza en el fango y vamos subiendo mientras sube la serotonina desposada con el desastre y esa guitarra te da las únicas horas que no te mató la ausencia que prostituimos junto a las musas para sacarle al robo un motivo que no hubiera ya fumado la luna y en tus brazos como una cruz con los clavos puestos en el mundo equivocado

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