HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

es rara
éste degradación
de lo amado
por promesa de luna
en los párpados hundidos bajo el hielo
con tus postales como caricias en derribo cuando crece la tormenta

no puedo evitar separarme

caminar cada noche, 200 noches contra tu memoria
darme a la fragua de un pigmento de olvido
mientras los astros destruyen mi memoria
y un perro ladra como la muerte
cuando las palabras ya no unen los golpes del horizonte
ni la pala de tierra que reposa con mi sangre en los dedos de tu sombra

la escritura ya no es un lugar para huir

algo ha pasado en el brote de la hiedra
que cayó como un misil aquella esperanza
devorada en tu médula por mis sueños

mi piel se envuelve en el frío
por las noches oigo en el precipicio historias que suicidan tu canto sobre mi cabeza
y me ajo por las lejanías
retorcida por una brasa que flota en el río del olvido
como si pudiera sustituir tu hueco por la retórica de la paloma crucificada en el derretimiento del cielo, amamantando tu espanto con el mío, cuando el piano es la soledad dentro de la pistola señalando algo que abre en canal el alfabeto sobre una tumba

no debería escribir esto.....  una mueca de tu casa desalojada sobre el hielo de mis labios, ha levantado en mi un dolor de la rareza y el destierro, una articulación del hoyo donde antes tus ciervos escampaban la salvia en la inclinación de un faro

hay algo arrancado en mi pecho
expuesto a la intemperie como una flor suicida
algo que ya no cree en nada
y es lluvia evaporada en un casco de metal abandonado en el desierto
algo demasiado oscuro, como si llevara mil años en el exilio de una caracola, como si mi voz, sacara agua estanca de pozos y la herrumbre la succionaria hasta que esa estatua de bailarina sangra en los senos un libro olvidado

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