HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ese alma.. se deconstruye en sentimientos alojados sobre el hielo de la luna, en alambiques imposibles incrustados en el presidio de una página, en la flor derretida de una ortiga sobre la herida de tus piernas.
Son canciones destinadas al olvido. Porque nacieron en el monológo interior de una sombra que desaparecería al mediodía cuando tú volvieras.
Es una balacea perdida que cuece en el desierto el oasis de tu desaparición.
Es un amor condenado a no hacer palabra ni tocar cuerpo ni ser nunca en la tierra. Pero no desaparece, y esa es parte de su maldición.
Esos sentimientos que eran rizomas cuando la sinergia recien nacía sus hogueras. Ahora es un pulso sobre una mesa llena de etanol entre dos fantasmas que se apuestan el nombre de las ruinas.
Vive en mí el sumidero del espectro del oboe. Y el hueco calza el tiro en el lugar donde la mano se abre y toma el cuchillo de la noche y la rosa de la nieve.
Tal vez sino hubiera nunca conocido aquella felicidad ni hubiera interiorizado el escalofrío. Hoy no habría ninguna pérdida.
Por eso a veces soy tundra y ceniza. Porque una criatura de éter se muere de sed en el canto de los vidrios.

2 comentarios:

  1. lo cierto trae encanto y desencanto, no hay ningún disparo que salve, ni fuego que dure para siempre
    es raro
    pero sucede y nos convertimos en copos de nieve que cae en el lugar equivocado y ceniza de un pucho que ni siquiera hemos fumado
    saludos

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  2. Todo el universo cabe en un pedo... y aún le sobra espacio.

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