HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ese recuerdo de los cristales empañados. La nieve ahí afuera. Las botellas de vino. Tus carcajas perforando la ansiosa mentira de mi hueso con aquello que te dijo la tierra en marzo cuando era inaccesible volver al amanecer con la sangre goteando en tu pelo los papeles demacrados de mi reclamo a algo que jamás sería mío.
Y han pasado 4 años.
Ya se abrieron muchas tumbas.
Ya se cerraron cuando las garzas tornaban los ríos congelados donde nunca tus labios rompieron el hipérbole de la muerte. 
Gasté tinta, salud y futuro, para hacer callar a esa noche en la atracción de mis escombros. Y todo lo que tuve fue lo robado. 
El sol descampó en esa cama, desvirtuando otro cuento que cortamos y pegamos, en el asiento trasero cuando no había forma de salir de la M30.
Mi pena ya no es de verdad. Es un naipe roto en el suelo, con tu perfume de carretera vieja debajo de los chopos, haciendo lumbre en el charco helado, cuando te di todo lo que tenía.. y era mucho menos que nada.
Luego esos que se van. Y hemos sido nosotros debajo de un cielo encapotado por literatura cuando enseñar el vacío del bolsillo y del corazón, era levantar la enemistad con los que mercan con la palabra.

Tardé mucho más.... en enverdecer en tu sepelio el rubor que empapaba mis ojos cuando ya no habia ningún sitio al que ir.
Tardé todos tus fracasos.. en poder olvidar el sacrificio del escalextrix en ese antro contigo pesándome todas las tumbas.

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