HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estoy algo ausente. Me duele un poco la tripa y me he desgajado del verbo y del canto. Pero aunque me anestesiara en el borde del moho de la amapola, oyendo la carcoma del suelo, cubierta por mantas, con el pero al lado.. presentí otra vez lo importante, el latido, el surco de la despoblación, el viento de la soledad, la naturalización de la selva y la rosa de jericó en el silencio.. un diálogo con lo inerte, una entrega acuosa... algo que me vuelve a pulsar una pasión con las manos en las manos de la pobreza. Mirar ahora los chopos. Entregarme al espacio vacío.. a la insistencia de la mar. Y recordé muchos instantes de mi pasado, caminando por acantilados, bañándome, riendo el frío de la mar. 
Y a veces simplemente es... cuando no ha cambiado nada en la hechura. Se abre un rizoma, un lirio entre la nieve, sopla su armónica, vuelve a la casa de los pájaros. Soy feliz de ver las nubes y los árboles. De estar. De sentir la pasión de los incendios en los labios-precipicio de un verso borrado. Seguir viva. Amar un blues que aún no conozco. Llegar a todo intacta, sin la vejez de la experiencia, sin la mesura. Sin los templos del fracaso ni de la orilla. Balancearme junco en las hogueras. Dedicarme a lo mismo que los lagartos y las cigarras.

1 comentario: