HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estoy aprendiendo otra vez a leer mis sueños. Lo mejor para llegar a la decodificación es la pesadilla. El otro día, había un asesino que me perseguía, y aparecían varios conceptos importantes que me hicieron saber que ese asesino era mi yo cautivado por la dualidad enfrentada, silenciándose a sí misma, en el proceso de la liberación del fuego cuando la piel se llena de sosa caústica, en ciertas circunstancias concretas... y vi muy claro varias vivencias que tuve en estos meses. Y me di cuenta, que absolutamente todos los personajes que aparecen en mis sueños, son mi mente, mi ser, mi miedo, mis frustraciones y mis aullidos y mis anhelos.. mis espejos, toda la inmensidad como un fruto mágico.... Incluso cuando aparecen personas conocidas y amadas que interactúan en mi sueño, son proyecciones mías, de mi ser que las proyecta, de mi yo que cree conocerlos y ellos no son ellos, son el yo que ha querido definirlos y conocerlos. Pero es algo más complejo, porque hay un contexto con diferentes asociaciones y rugidos, y son símbolos fascinantemente elaborados de la complejidad del ser y de la vida. 
Me ha pasado varias veces en el sueño que al parar a un personaje e interrogarle de lo que hacía allí, o decirle que ya lo había visto antes, o juzgarlo de forma metafísica, el sueño parece entrar en un fascinante vieja de ayahuaska y clarividencia, algo evanescente, como los mundos de Alicia. 
Aunque hay sueños también muy complicados de comprender.. porque al despertar a veces dejan un sabor muy difuso... y ajeno, una herida.... Pero si les presto más atención y me doy al Intento de transliteración y lucha del ser, acabarán abriendo sus manos.

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